En estos días se ha debatido profundamente sobre los temas relacionados a designaciones de cargos en el Gobierno, a propósito de la designación hecha por el Ministro Vidal a Juan Michel en Chiledeportes. A propósito de esto y de las declaraciones hechas por el Ministro en los tribunales respecto las responsabilidades por los casos de corrupción se ha abierto una discusión sobre cómo y a quienes designar en los cargos.
En este sentido hay quienes, especialmente en la derecha han aprovechado el vuelo para manifestarse sobre su postura de cómo realizar los procesos de provisión en cargos de alto nivel jerárquico y político en el gobierno, afirmando que el Gobierno debe estar formado por “los mejores” y que si fuera de ese modo los problemas de corrupción no existirían, y es aquí, en este punto donde me pregunto ¿Qué es el gobierno de los mejores?
Si bien se reconoce el avance significativo que representan los procesos de modernización del Estado referidos a la creación de leyes e institucionalidad para tener un mejor Estado, por ejemplo en la creación del Sistema de Alta Dirección Pública, o la misma Ley de probidad Administrativa, también es importante reconocer que en un Gobierno siempre existirá la posibilidad de transgredir los principios que rigen la función pública, esto porque la administración de los recursos públicos esta bajo la responsabilidad de personas. En todo caso no quiere decir que este justificando los casos de corrupción, al contrario, se trata de establecer un marco de ideas sobre las cuales debamos movernos para establecer puntos de vista respecto al tema.
Para esto es importante expresar entre otras cosas que el justo equilibrio entre tecnocracia y política es fundamental al momento de definir como estructurar y definir los cargos y sus procesos regulares de provisión, existen cargos en el Gobierno que se encargan de formular las políticas públicas y otros que están enfocados en la implementación de estas, los primeros tienen por sobre todo un carácter político y social, ya que están encargados de cumplir con la misión de llevar a cabo el programa de Gobierno y a la vez de responder a las contingencias de la sociedad, en el caso de los segundos están encargados de implementar, de dar cumplimiento a políticas, programas y proyectos elaborados desde los cargos políticos y pueden tener un carácter más gerencial e imparcial que los primeros, pero en definitiva es aquí donde se identifica la importancia de la política. Los gobiernos son elegidos democráticamente, y en estos está el deber de llevar a cabo un programa de Gobierno que es el que se presenta a la ciudadanía en los procesos eleccionarios y en concreto por los cuales deciden los votantes. Para llevar a cabo estos programas debe realizarse por un grupo de personas que compartan la visión del Presidente, un grupo de colaboradores que deben cumplir con dos características fundamentales, primero: compartir la visión e ideas del Presidente (siendo leales pero no incondicionales) y segundo: ser idóneos para ocupar los cargos (cumpliendo con un perfil técnico, profesional, legal y personal), en este sentido es que en los cargos que tienen la responsabilidad de formular las políticas públicas, el Presidente tenga el legitimo derecho a designar a quienes crea mejores para desempeñarlos y a su vez estos también tengan el derecho a designar a sus colaboradores que permitan llevar a cabo sus funciones técnico-políticas, manteniendo el equilibrio entre cumplimiento de un perfil adecuado y el apoyo de las fuerzas políticas y sociales que sustentan la legitimidad del gobierno y que le permitieron llegar al poder, ya que representan a la mayoría que debe llevar a cabo el programa de gobierno.
Por esto el cuoteo, equilibrio político o como le llamen es algo natural en los gobiernos, el problema es cuando no se toman en cuenta las condiciones que he expuesto antes , o simplemente que las personas falten a la probidad de manera inesperada, eso es inevitable. Por esto es que el Gobierno de los mejores no es posible, y ese discuso se convierte en una promesa populista que abusa del discurso. El Gobierno no es una empresa y el Presidente y sus Ministros no son Gerentes ni en la escencia ni en la forma.
En este sentido hay quienes, especialmente en la derecha han aprovechado el vuelo para manifestarse sobre su postura de cómo realizar los procesos de provisión en cargos de alto nivel jerárquico y político en el gobierno, afirmando que el Gobierno debe estar formado por “los mejores” y que si fuera de ese modo los problemas de corrupción no existirían, y es aquí, en este punto donde me pregunto ¿Qué es el gobierno de los mejores?
Si bien se reconoce el avance significativo que representan los procesos de modernización del Estado referidos a la creación de leyes e institucionalidad para tener un mejor Estado, por ejemplo en la creación del Sistema de Alta Dirección Pública, o la misma Ley de probidad Administrativa, también es importante reconocer que en un Gobierno siempre existirá la posibilidad de transgredir los principios que rigen la función pública, esto porque la administración de los recursos públicos esta bajo la responsabilidad de personas. En todo caso no quiere decir que este justificando los casos de corrupción, al contrario, se trata de establecer un marco de ideas sobre las cuales debamos movernos para establecer puntos de vista respecto al tema.
Para esto es importante expresar entre otras cosas que el justo equilibrio entre tecnocracia y política es fundamental al momento de definir como estructurar y definir los cargos y sus procesos regulares de provisión, existen cargos en el Gobierno que se encargan de formular las políticas públicas y otros que están enfocados en la implementación de estas, los primeros tienen por sobre todo un carácter político y social, ya que están encargados de cumplir con la misión de llevar a cabo el programa de Gobierno y a la vez de responder a las contingencias de la sociedad, en el caso de los segundos están encargados de implementar, de dar cumplimiento a políticas, programas y proyectos elaborados desde los cargos políticos y pueden tener un carácter más gerencial e imparcial que los primeros, pero en definitiva es aquí donde se identifica la importancia de la política. Los gobiernos son elegidos democráticamente, y en estos está el deber de llevar a cabo un programa de Gobierno que es el que se presenta a la ciudadanía en los procesos eleccionarios y en concreto por los cuales deciden los votantes. Para llevar a cabo estos programas debe realizarse por un grupo de personas que compartan la visión del Presidente, un grupo de colaboradores que deben cumplir con dos características fundamentales, primero: compartir la visión e ideas del Presidente (siendo leales pero no incondicionales) y segundo: ser idóneos para ocupar los cargos (cumpliendo con un perfil técnico, profesional, legal y personal), en este sentido es que en los cargos que tienen la responsabilidad de formular las políticas públicas, el Presidente tenga el legitimo derecho a designar a quienes crea mejores para desempeñarlos y a su vez estos también tengan el derecho a designar a sus colaboradores que permitan llevar a cabo sus funciones técnico-políticas, manteniendo el equilibrio entre cumplimiento de un perfil adecuado y el apoyo de las fuerzas políticas y sociales que sustentan la legitimidad del gobierno y que le permitieron llegar al poder, ya que representan a la mayoría que debe llevar a cabo el programa de gobierno.
Por esto el cuoteo, equilibrio político o como le llamen es algo natural en los gobiernos, el problema es cuando no se toman en cuenta las condiciones que he expuesto antes , o simplemente que las personas falten a la probidad de manera inesperada, eso es inevitable. Por esto es que el Gobierno de los mejores no es posible, y ese discuso se convierte en una promesa populista que abusa del discurso. El Gobierno no es una empresa y el Presidente y sus Ministros no son Gerentes ni en la escencia ni en la forma.
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