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martes, 10 de mayo de 2011

Una nueva lección para los chilenos

La votación sobre la aprobación o no aprobación del proyecto hidroeléctrico “hidroaysen” volvió a generar una división entre los chilenos, probablemente son muy escasos los proyectos donde hay completa unanimidad de los ciudadanos respecto a los temas que requieren una definición de futuro como viene a colación hoy con el tema energético, u otros como la educación, la salud, entre muchos.

Esta situación permite generar una reflexión sobre cuáles son los mejores mecanismos de decisión pública que considere criterios tanto técnicos, como políticos y a la vez la perspectiva ciudadana. Hoy las sociedades se ven enfrentadas a nuevas circunstancias que ofrecen nuevos medios para la toma de decisiones públicas, hoy las tecnologías de la información y la comunicación, la seguridad de los software, la calidad técnica y el adecuado interfaz entre estas tecnologías y los usuarios ofrecen nuevas oportunidades para pensar en formas de democracia mucho más directas como los plebiscitos, no como excepciones que se ven cada ciertos años sino como un ejercicio ciudadano que se aplica en temas de relevancia social que permitan continuar en la senda de hacer de la democracia un proceso más participativo, que incorpore de manera decidida a los ciudadanos sobre sus temas de interés y de definición estratégica y que incorpore procesos de debate e información de la ciudadanía de manera permanente y de calidad, haciendo participes de estos procesos a los partidos políticos, a las organizaciones ciudadanas temáticas, a las universidades, centros de estudios y a la ciudadanía en general. Esto se traduce en considerar a los ciudadanos ya no solo como electores o controladores del ejercicio del poder y la administración de lo público desde una perspectiva pasiva y unidireccional, sino avanzar hacia la perspectiva del ciudadano empoderado de sus intereses y de lo público según sus posibilidades.

Todo esto perfectamente puede acompañarse de una nueva forma de entender nuestro régimen político, el sistema Presidencial ya no aguanta y la sociedad chilena ya no resiste más el paternalismo y el asistencialismo como forma de relación entre el Estado y la sociedad, hoy estamos conscientes de la capacidad de los ciudadanos de ser actores empoderados de sus temáticas sean particulares o colectivas, somos testigos de las nuevas formas de comunidad tanto presenciales como digitales.

Urge avanzar hacia nuevas formas de encuentro, debate y deliberación ciudadana, en que cada ciudadano, los grupos de interés, los partidos políticos, los centros de estudios, la sociedad en su conjunto, el Estado como garante y el mercado como facilitador acompañado de un Congreso unicameral con más competencias, un Gobierno más restringido en atribuciones y medios de comunicación más democráticos y con menor dependencia de poderes económicos, permitan hacer de la democracia algo verdadero según los estándares que exigen los nuevos tiempos que ya no permiten legitimar la actual y tradicional forma de entender los procesos decisorios que incorporan grandes intereses públicos en circunstancias de que hoy es más accesible que en cualquier momento la información y los medios para la generación de debate ciudadano y opinión pública.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Frei y la opción por la democracia inclusiva




Estos últimos días la derecha se ha volcado en contra del candidato PS-PPD-DC a la Presidencia Eduardo Frei. Esto por sus declaraciones de apertura a dialogar abiertamente sobre el aborto terapéutico en su campaña presidencial. En respuesta a su propuesta, tanto Sebastián Piñera, como los principales dirigentes de la Alianza y el conservador Obispo de San Bernardo lo criticaron duramente argumentando casi a coro, que, entre otras cosas, “la fé católica exige a sus creyentes defender la vida en todas sus formas” y que “lo que Frei hace es tranzar sus principios por una contingencia electoral”. Pero más allá de los dimes y diretes, el tema de fondo es profundo y abre un debate de no menor importancia en nuestro país. Chile es un país que está a pocos meses de cumplir 200 años como República, y a estas alturas y con 20 años de haber recuperado la democracia es indispensable que los actores políticos tengan la disposición a expresar sus posiciones en el libre ejercicio de la democracia.
El principio democrático que permite y exige a quienes deciden sobre los destinos del país, hoy se plantea con mayor fuerza que en cualquier momento de nuestra historia, parte de lo que significa tener un régimen democrático significa que nuestras autoridades y representantes deben estar permanentemente dispuestos a expresar, debatir y tomar decisiones que permitan gobernar en base a mayorías o consensos, pero que no excluye en ningún caso la apertura a la discusión en cualquier tema que a la ciudadanía le pueda interesar y requiera de decisiones para avanzar, esa no solo es una característica de la democracia sino que a la vez es una exigencia para quienes participan del sistema.
Por otra parte, la actitud del senador Frei en si misma tiene un valor fundamental, no solo es una persona de principios, sino que a la vez es un verdadero demócrata que no antepone ni impone su visión al país, sino que a través de los distintos medios de conversación en que tiene con la Concertación y la ciudadanía a través de su equipo programático (Océanos Azules), espera saber que es lo que realmente quieren los chilenos y por otra parte abrir los debates que han estado ausentes durante todo el periodo democrático desde la recuperación de la democracia. Así es, es la representación y un esfuerzo nacional por abrir los brazos a los chilenos y expresar lo que quieren, pensar Chile desde todas las perspectivas posibles y a partir del consenso de nuestras fuerzas políticas y ciudadanas, elaborar un Programa de Gobierno pensado para una nación que mira hacia el futuro, sin miedo a conversar ningún tema, porque el Chile que sueña Frei es el de una nación soberana y libre, sobre todo ahora que estamos ad portas del Bicentenario y que nuestra democracia debe mostrar luces de madurez cuando ya hemos superado con creces la transición que sirvió una y mil veces de excusa para no abrir los temas que tanto las mayorías y minorías silenciosas también han querido plantear y se han mantenido en el olvido y las sombras de la dictadura de las mayorías activas.